Julio Cortázar

Julio Cortázar

Horizonte y pertenencia del ISFD N°45

Elegir un nombre es, siempre, elegir una identidad. Para nuestra comunidad educativa, Julio Cortázar no es solo un referente literario; es el recordatorio constante de que la educación es una forma de libertad y un juego serio que permite transformar la realidad.

Nacido accidentalmente en Bruselas en 1914 y regresado a la Argentina tras la Gran Guerra, su infancia en Banfield marcaría esa sensibilidad bonaerense que luego volcaría en sus textos. Pero antes de ser el ciudadano del mundo que habitó París, fue uno de nosotros.

La tiza antes que la pluma
En 1932 egresó como Maestro Normal y en 1935 como Profesor en Letras. Durante siete años, recorrió los patios de escuelas en Bolívar y Chivilcoy. Esta etapa de docente rural y de pueblo no fue un paréntesis en su vida, sino la base de su pedagogía: la de aquel que busca en el alumno a un cómplice, a un «lector hembra» capaz de completar el sentido de lo enseñado.
1951 Se traslada a París, donde se desempeña como traductor de la UNESCO, conectando el pensamiento latinoamericano con el mundo.
1963 Publica Rayuela, rompiendo para siempre la estructura lineal de la narrativa y la lectura tradicional.
1984 Fallece en París, dejando un legado donde lo fantástico convive con el compromiso social y la ética del intelectual.

Llevar su nombre nos impulsa a formar docentes que no teman a la incertidumbre, que celebren la curiosidad y que, en cada aula, se animen a dibujar una rayuela para que sus estudiantes salten, siempre, un paso más allá.

«Habría que intentar romper los moldes en que se nos quiere ratificar.»